Temas varios

¿Sabes que Dios no ama a los pecadores? Explora éste y otros temas en esta completa serie.

1. Es necesario padecer por causa de la justicia

Padecer por causa de la justicia no es padecer pecando, pues “todo pecado es injusticia” (1 Jn 5:17); padecer por causa de la justicia es sufrir por causa de hacer lo bueno, como los apóstoles, que estuvieron “gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hec. 5:41). Quien no padece por causa de la justicia, no recibirá su recompensa.

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2. Quien es hijo de Dios es santo y se santifica

El Señor nos demanda: “Sed santos como yo soy santo” (1 Ped. 1:16). Somos santificados a través de La Verdad (la Palabra), y del derramamiento de la sangre de Cristo, el sacrificio perfecto (Heb. 9). Así como Cristo fue, debemos ser; por ello hay que santificarnos a nosotros mismos, como Jesús lo hizo (Jn. 17:19).                                                           

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3. Dios no ama a los pecadores

 

La famosa expresión de Gandhi, que muchas religiones repiten acerca de que Dios “ama al pecador” es antibíblica. El Señor demuestra, por el contrario, que aborrece al pecador: “Si alguno quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios (San. 4:4); y que Dios ama a los que le aman (Pro. 8:17). “...Este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos...” (1 Jn 5:3a)

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4. La ley de Dios no ha pasado

 

Todos los mandamientos que salieron del corazón de Dios, fueron por Él dados para bendición del hombre y no se abolieron; de lo que Cristo dio testimonio (Mat. 5:17). Pablo lo deja claro en Romanos 8, quien es nacido de Dios es libre de la ley del pecado y de la muerte, pero continúa bajo la ley de Dios, que está vigente por mil generaciones desde que Dios la dio.         

    

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5. Las obras de fe son necesarias para ver el milagro de Dios

Quien cree, debe demostrarlo con acciones: Josué y el pueblo, rodeando Jericó; quienes esperaban el milagro de Lázaro, quitando la piedra; el hombre ciego, lavarse en el estanque de Siloé. La fe sin obras está muerta (San. 2:17), porque si se cree, Dios demanda que así lo demuestra quien lo invoca.       

                                                                                                                                                                              

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6. Los hijos de Dios no mienten, porque no pecan

Romanos 3:4 si se interpreta mal, podría hacer pensar que todo hijo de Dios es mentiroso, pero Dios da testimonio de otra realidad en Israel 63:8: “...mi pueblo son, hijos que no mienten…”. Romanos 2 y 3 da evidencia de que quien peca es incrédulo y aún así Dios le demuestra su fidelidad; no salvándolo a pesar de que él es pecador, sino manteniéndolo en esta tierra con alimento, vestido, sol…; pero, ¿qué pasará con el mentiroso en el juicio? (Es David en el 28:30 y en el 31:20).

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7. ¿No hay justos?

Según el Salmo 37:27, Proverbios 10:21, Proverbios 15:29 y muchas otras citas en las Escrituras, hay hombres justos. El origen de la afirmación que retoma Pablo en Romanos 3:10 es el Salmo 14, que si se mira con detenimiento no habla de hijos de Dios, sino de los hijos de los hombres, entre quienes no hay justo, “ni aun uno”.                                                                                                                        

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8. ¿Quién heredará el reino de Dios?

Quien no hace iniquidad. La Palabra es clara acerca del aborrecimiento que Dios tiene hacia el pecado, la desobediencia, el doble ánimo. Un verdadero hijo de Dios abomina lo que Él abomina y obedece, no mirando las cosas de este mundo, sino procurando el Reino.                                      

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9. No todos somos el pueblo de Dios

Jesús dijo en Juan 10:26 “No creéis porque vosotros no sois de mis ovejas”. Y sabemos que quien no es una oveja de Cristo, tiene otro pastor: satanás. La salvación del pecado que vino a hacer Jesús sólo es para sus ovejas; los que le creen a Él que Él vino a librarlos de la esclavitud.

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10. ¿No hay justo ni aun uno?

Cuando Pablo habla de los injustos, se refiere a los judíos y gentiles que deshonran a Dios. El pueblo de Dios no es un pueblo de injustos, sino de hombres piadosos y justos. El Salmo 1:5 dice: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos”.                                                                                                                    

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11. La salvación se pierde

Hay muchas evidencias en la Palabra de Dios de que la salvación se pierde e inclusive la Biblia es específica en decir bajo qué circunstancias: “si pecaremos voluntariamente” (Heb. 10:26), por ejemplo. Por el contrario, no se dice una sola vez que la salvación no se pierde, porque para empezar es sólo una promesa mientras aún vivimos.

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12. Juan 3:16

¿A qué mundo amó Dios para dar a Jesús? Al de los que creen; son ellos quienes tendrán la vida eterna, porque han creído que el Señor puede librarles de sus pecados y que ya no recibirán condenación por ellos, pues por la obra de Jesús vienen a guardar sus mandamientos, siguiendo en todo sus pisadas.                                                                                

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13. Las siete iglesias

Cada una de las iglesias que predican a Cristo en esta tierra puede identificarse con una de las siete iglesias a las que Jesús habla en Apocalipsis. De todas ellas, Él dice que conoce sus obras y no habla de su fe. En Mateo 25, Jesús también hace referencia a las obras de quienes quieren vivir como Él y ser hechos hijos de Dios. Cualquiera puede creer, pero no ser hijo.

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14. Dos pueblos

El primer capítulo de 1 Juan está dirigido a dos pueblos: los que dicen que conocen a Dios, pero viven en tinieblas y menosprecian a los que quieren vivir una vida santa; y los que son de Dios, que tienen comunión con el Señor y con sus verdaderos hermanos y andan en luz. La sangre de Cristo los ha limpiado de todo pecado.                                                                 

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15. ¿Qué es conocer a Dios?

“El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en Él” 1 Juan 2:4. Ninguno conoce a Dios porque le haya visto (Jn. 1:18), pero demuestra que le conoce un hombre que vive como Él lo ordena. De ello Cristo dio evidencia en todo, viviendo sin pecado.                                                                                    

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