Estudio de Hebreos

Esta hermosa carta nos habla de una palabra de exhortación al pueblo creyente en Cristo y nos advierte de que no podemos descuidar la salvación tan grande que nos ha sido prometida.

1. Jesús vino 100% como hombre

 

La carta a los Hebreos es una palabra que exhorta a los creyentes, recordándoles los asuntos más fundamentales de la fe. Jesús, en quien tenemos un nuevo pacto, no vino a abolir la ley, sino a cumplirla, viviendo en humanidad, en CARNE, en toda obediencia a la ley, siendo perfeccionado COMO HOMBRE.

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2. Si no quiero pecar, tengo un oportuno socorro

Cristo fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero SIN PECAR. Él, que fue tentado en todo, nos comprende y ofrece un oportuno socorro para no pecar. Hebreos 7:25 nos da evidencia de que intercede por los débiles para que, frente a la tentación, tengan un OPORTUNO socorro: ANTES de pecar. 

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3. Puedo ser perfecto en Cristo

 

Cristo es hoy superior a todo profeta, ángel, rey que exista; pero en su humanidad fue hecho brevemente inferior a los ángeles y como humano debió ser perfeccionado, demostrando que Dios tiene un pueblo perfecto y quiere hombres perfectos para sí.                                                                                

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4. Jesús fue perfeccionado como hombre - 1ra parte

Para no pecar hay que nacer del Espíritu, y así tener dentro de nosotros el Espíritu eterno que habitó en Cristo, pues Él, desde que vino a la tierra como hombre, fue nacido de Dios; y aun así Él debió ser perfeccionado, a pesar de que ya no pecaba, como una evidencia de cómo debe vivir un hijo de Dios.

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5. Jesús fue perfeccionado como hombre - 2a parte

Hebreos 5:7 nos da ejemplo de que Cristo no pecó porque pidió a Dios y Él le concedió serle obediente en todo, no porque fuera Dios mientras estaba en la tierra. Debemos buscar la perfección, siguiendo el ejemplo de Cristo, hasta que cuando estemos listos, partamos, como Cristo, con el Padre.

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6. Dios perfecciona nuestra obediencia como en Cristo

Jesús promete salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios. Cristo fue hecho perfecto para siempre, debido a que no solo no pecó, sino que obedeció hasta la muerte y muerte de cruz, aun sabiendo que yendo allí, Dios se apartaría de Él momentáneamente, por aborrecer el pecado que Él representaba estando en ese lugar.

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7. Dios nos hace perfectos de conciencia por el Espíritu

La conciencia está puesta para trabajar de la mano con el Espíritu, convenciendo de pecado, de justicia y de juicio, a quien busca a Dios sinceramente. Pablo demuestra el efecto de una conciencia santificada: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo”. (Rom. 9:1)  

 

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8. Dios nos perfecciona ¡en vida!

 

Dios no ve perfecto a un pecador porque lo ve a través de Jesús. Dice la Palabra que lo ve como una “podrida llaga” (Isa. 1:6). Apocalipsis 3 da cuenta de que Cristo escudriña la mente y el corazón, por lo cual nadie se puede esconder. ¡Debemos ser perfectos si queremos ver a Dios! (Mat. 5:48)                                        

 

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9. La ley no fue abolida, acaso ¿Jesús cambió la ley?

Las leyes que cambió Jesús fueron: la del sumo sacerdocio por sucesión hereditaria a un sacerdocio indestructible que ostenta Cristo y su pueblo; la ley externa en tablas de piedra a una ley interna escrita en los corazones de los santos; la ley de los sacrificios, pues Cristo es un único y perfecto sacrificio por los pecados de quienes se arrepienten sinceramente y vienen a ser constituidos hijos de Dios y hermanos menores de Jesús.

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10. La salvación es una promesa

Un cristiano está a la espera de su salvación, como lo demuestra Pablo en Romanos 8:24: “En esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza...” No que ya seamos salvos, sino que aguardamos ir al cielo. Dios jura que salvará al que le obedece. (Heb. 4:1)

 

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